viernes, 5 de agosto de 2016

EL LECTOR Y SUS LÍMITES

Hola. ¿Cómo están?
Les dejo por este medio una serie de materiales complementarios que seguro les serán de utilidad para el diseño o la redacción de alguna parte del proyecto. Pueden consultarlos e incluso descargarlos en los siguientes enlaces:

GUÍA PARA LA ELABORACIÓN MONOGRÁFICA

ESTRUCTURA Y SEGMENTOS TIPO DEL TRABAJO MONOGRÁFICO

LA ESCRITURA ACADÉMICA EN LA FORMACIÓN DEL DOCENTE UNIVERSITARIO

EL PÁRRAFO ACADÉMICO

Pueden revisar también los siguientes documentos sobre las normas de estilo más empleadas en trabajos académicos:
LA CITA DOCUMENTAL
NORMAS APA
RESUMEN DE POLÍTICAS APA PARA CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


 ACTIVIDAD CORRESPONDIENTE AL ENCUENTRO DEL VIERNES 22 DE JULIO
1) Leer  e imprimir el texto que sigue.
2) Analizarlo en parejas y elaborar una síntesis del mismo.
3) Argumentar si están de acuerdo o no con el planteo de Beatriz Sarlo.
4) Separar el texto en siete párrafos. Justificar sus decisiones.



 Pocos piensan hoy que el significado de un texto se fija en el momento de su escritura y queda inmóvil e idéntico a sí mismo para siempre. Hans Robert Jauss y Félix Vodicka desde la hermenéutica literaria, Michel de Certeau desde el análisis de la cultura, Umberto Eco y Jurik Lotman desde la semiología, Carlos Ginsburg desde la historia, Barthes desde todos los lugares, han discutido la existencia de un sentido único, transhistórico y congelado en la página de un libro. Si algo nos demuestra la historia de la literatura, de las ideas o de las religiones, es que los libros (incluso los libros "sagrados") cambian como paisajes iluminados por luces diferentes, recorridos por sendas que cada uno va inventando según sus deseos, sus destrezas y sus límites. Cada lector encuentra su perspectiva favorita, desde la que organiza el espacio y da sentido a cada uno de los elementos; desde algunas perspectivas, el paisaje puede verse completo; desde otras, sólo se perciben los detalles más próximos o los más evidentes. El recorrido por el paisaje-texto se hace como se puede, es decir, con los saberes que se han aprendido antes, en esos otros escenarios que son la escuela, la vida cotidiana, las relaciones sociales y económicas, las experiencias más públicas y las más secretas. Los lectores derivamos por los textos impulsados por una corriente cuya fuerza se origina en nuestra propia historia tanto como en la historia de otros lectores. La libertad de los lectores no es siempre la misma: En algunas épocas, los textos ejercen más poder e indican de modo más fijo cómo son las condiciones de uso; en otros momentos, la libertad de los lectores es pensada como un ejercicio sin límites ni condiciones. Como sea, nunca puede anularse del todo la posibilidad de que los lectores realicen recorridos privados y secretos en el paisaje de los textos; las lecturas herejes no desaparecen nunca, aunque los guardianes de los textos quieran defenderlos de las invasiones de lectores "indeseables".¿Quiénes son los guardianes? Depende: a veces un sistema político, a veces una iglesia, con frecuencia los propios autores de textos o los críticos que escriben sus interpretaciones y se figuran que ellas son preferibles. Ahora bien, ¿se puede hacer cualquier cosa con un libro?, ¿se puede recorrer de cualquier modo el paisaje de sus signos? Evidentemente, no. Como el cazador furtivo (la imagen es de Michel de Certeau) o como el aficionado ingenioso que con viejas piezas de motores arma una máquina nueva, los lectores encuentran en los libros (y también, en las películas, los programas de televisión o la música) imágenes, ideas, configuraciones que ofrecen su propia resistencia. Para decirlo brevemente, el cazador furtivo o el aficionado al bricolaje descubren en los textos cosas que les sirven y cosas cuyo manejo es enigmático, piezas útiles, que rápidamente incorporan a su mundo, y fragmentos duros, con los que parece que no puede hacerse nada, hasta que otro lector imagina el modo de armarlos en una nueva máquina. Las lecturas enfrentan límites definidos por lo que los lectores saben y pueden hacer con lo aprendido en otros lugares (en la vida, en textos anteriores, en la escuela). Hay lectores que comienzan el recorrido por el paisaje de los libros equipados con todo lo necesario; pero también hay lectores que no han recorrido otros paisajes ni han aprendido en ninguna parte cuáles son las estrategias para cazar sentidos en la red de los textos; hay lectores que están casi presos en un solo paisaje. Entonces, el ejercicio de la lectura remite a otros ejercicios: El de la diferencia social en los gustos y las habilidades. No hay una democracia de los textos donde todos somos iguales; por el contrario, hay clases de textos y clases de lectores donde la desigualdad ha plantado, con antelación, sus fronteras.
Diario Clarín, Sección Cultura y Nación, Jueves 19 de enero de 1995, Pág. 7

viernes, 29 de julio de 2016

SECUENCIA ARGUMENTATIVA Y ARGUMENTACIÓN

LA LECTURA EN LA ESCUELA

Si se hace un análisis rápido y breve de cómo leemos en la edad adulta, nos daremos cuenta de que nuestra forma actual de leer corresponde a la manera en que, en primer término, fuimos adiestrados en ello y en segundo a la intensidad con que hemos ido practicando por coacción o convicción este hábito.
En ese orden podremos concluir que si fuimos afortunados en nuestra infancia y tuvimos una buena maestra –literalmente hablando, casi siempre fue una maestra la que nos enseñó a leer en primero de primaria-, aprendimos a descifrar, unir, combinar, repetir, separar o desechar signos, de los cuales, en aquellos remotos y felices tiempos, ignorábamos su significado e importancia y con esa salvedad, cruzamos los grados de educación básica, media y hasta superior confiados en que la intuición, imaginación, memoria e inteligencia harían lo mejor para considerarnos con el status de lectores.
Si por el lado contrario fuimos iniciados en la lectura por una maestra que le gustaba poco leer y poco su trabajo, empezamos a deletrear nuestras primeras palabras con una grave sensación de aburrimiento, desgano y desinterés, que a la larga nos situó en el plácido y cómodo lugar de la indiferencia y el desdén hacia todo lo que sonara a lectura o escritura.
Como podemos observar, lo anterior nos indica que es en la escuela donde –afortunada o desafortunadamente- los niños, los jóvenes y también los adultos iniciamos nuestro proceso de asimilación de la lectura, pues ese espacio académico es en el único lugar en el que se valida y legitima el acto y propósitos de la lectura.
Leer la lección en la escuela –por días, meses y años consecutivos- era la mejor prueba de que sabíamos leer y además de ello estábamos convencidos de nuestra habilidad lectora porque no solo un maestro sino muchos de ellos –en primaria, secundaria, bachillerato y superior- así nos lo habían hecho saber y eso nos llenó de orgullo siempre.
De repente, así nomás y sin saber cómo, un día de tantos descubrimos con asombro que leer no es sólo interpretar, ni repetir palabras mentalmente, sino establecer un diálogo, a través de un proceso consecutivo de enunciados, entre el lector y el autor; asimismo, también de pronto empezamos a comprender que leer es ir más allá del texto, pues el proceso de la lectura se practica no sólo en los libros sino en todo nuestro mundo, es decir, se lee una pintura, una película, los actos humanos, en fin, resulta que se sabe que alguien leer bien en la medida en que comprende y aprehende el inmenso número de mensajes cotidianos que llegan hasta él y son procesados, asimilados o reconstruidos de acuerdo con su experiencia previa. Ante ese escenario, podemos afirmar que la mejor lectura que se realiza no es aquella que hicimos en la escuela sino la que hacemos a diario desde nuestra realidad. Por lo que si aspiramos a mejorar nuestra capacidad lectora, debemos dejar de confiar en que la lectura realizada en la escuela –útil como mecanismo de alfabetización- es suficiente y rebasar esos límites a través de una lectura permanente, reflexiva y creativa.

(Miranda Gil, Marcos, Viaje alrededor de la lectura. Consulta en línea disponible en:

http://sepic.mx/letras/viajes.html)

viernes, 25 de septiembre de 2015

EL ABSTRACT

Hola, hoy seguiremos ampliando el tema trabajado en el encuentro pasado. Para ello, observaremos el formato estándar que proponen las normas APA para su realización.
También trabajaremos con el artículo "El lector y sus límites" , de Beatriz Sarlo.
Finalmente, busquen información en otros artículos que traten el tema y elaboren un breve abstract para hacer la presentación de su artículo.

sábado, 15 de agosto de 2015